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jueves, abril 8

"40 VERSOS SOBRE LA REALIDAD" (Sri Ramana Maharshi)

1. Puesto que nosotros vemos el variopinto mundo,
una sola fuente, con poderes ilimitados, ha de ser aceptada.
El veedor, lo visto, la pantalla sobre la que es proyectado, la luz,
son todos sólo Él, el Uno.

2. Todas las religiones comienzan con la existencia
del individuo, el mundo y Dios.
Mientras dure el ego éstos tres permanecerán separados.
Morar, sin ego, en el Sí mismo, es lo mejor.

3. ¿De qué utilidad son las disputas tales como
«el mundo es real», «no, es un espejismo»,
«es energía consciente», «no, es materia»,
«es felicidad», «no, es sufrimiento»?
Morar en el exaltado estado donde ni el ego ni el mundo existen,
es aceptable para todos.

4. Mientras uno piensa que tiene una forma,
el mundo y Dios también tienen formas.
Cuando uno es el Sí mismo sin forma, ¿quién hay para ver?
Ello mismo es el Ojo, completo, sin límites.

5. El cuerpo está constituido de cinco envolturas.
El cuerpo y el mundo co-existen.
¿Cómo puede alguien ver el mundo, a menos que tenga un cuerpo?

6. El mundo es en la forma de los cinco sentidos, como el sonido.
Estos sentidos son conocidos a través de los cinco órganos de los sentidos.
Sólo la mente percibe el mundo a través de estos órganos de los sentidos.
Por consiguiente, el mundo es sólo la mente.

7. Aunque tanto la mente como el mundo surgen y se sumergen juntos,
es la mente la que ilumina al mundo.
La fuente de la que el mundo y la mente
surgen y en la que se sumergen,
es la Realidad, que no surge ni se sumerge.

8. La adoración de lo Supremo, bajo cualquier nombre
y bajo cualquier forma,
es una ayuda para la visión de Ello.
Sin embargo, la verdadera visión es sumergirse y morar en la Realidad.

9. Cuando el individuo, para quien la dualidad y la trinidad existen,
es rastreado, éstas se sueltan y caen.
Entonces todo movimiento mental cesa para siempre.

10. ¿Puede haber conocimiento sin ignorancia?
¿Puede la ignorancia existir sin el conocimiento?
Buscar la fuente del individuo a quien pertenecen,
y morar ahí, es verdadero conocimiento.

11. ¿Puede el conocimiento de todo, sin el conocimiento del Sí mismo,
ser verdadero conocimiento?
El conocimiento del Sí mismo, que es el soporte del conocedor y lo conocido,
destruye la pareja de conocimiento e ignorancia.

12. Ni el sueño profundo ni la cognición de los objetos es conocimiento.
En el verdadero estado, que es diferente de ambos,
no hay ningún conocimiento de objetos;
sólo brilla la consciencia. Por tanto, no es un vacío.

13. La consciencia, el Sí mismo, es Real.
La multitud de las formas no pueden existir aparte de él.
¿Pueden los diferentes ornamentos existir por sí mismos?
¿Acaso son aparte del oro?

14. Sin el «yo» las personas segunda y tercera no pueden existir.
Cuando el «yo» se sumerge a través de la indagación sobre su fuente,
las personas segunda y tercera también desaparecen.
Nuestro propio estado natural, brilla.

15. En su tiempo, tanto el pasado como el futuro son sólo el presente.
¿No es como para reírse el que se discuta
acerca del pasado y el futuro, sin darse cuenta del presente?
¿Puede uno contar sin el número uno?

16. ¿Puede haber espacio, puede haber tiempo, excepto para mí?
El espacio y el tiempo me atan, sólo si yo soy el cuerpo.
Yo no estoy en ninguna parte, yo soy sin tiempo.
Yo existo por todas partes y siempre.

17. Tanto el sabio como el ignorante consideran al cuerpo como «yo».
El ignorante limita el «yo» al cuerpo.
Para el sabio, el Sí mismo brilla en el corazón,
sin límites, incluyendo el cuerpo y el mundo.

18. Para el ignorante y para el sabio, el mundo existe.
El ignorante considera que sólo el mundo es real.
Para el sabio, la fuente sin forma de lo visto, es real, completa.

19. La controversia sobre si el destino es más fuerte
que el libre albedrío o viceversa,
es sólo para aquellos que no conocen su propia fuente.
Aquellos que conocen al individuo
a quien pertenecen (el destino y el libre albedrío),
permanecen intocados por ellos.

20. Ver a Dios como aparte del veedor, es sólo una imagen mental,
puesto que Dios no está separado del veedor.
Morar en el equilibrio del Sí mismo es verdadera visión de Dios.

21. Las escrituras declaran «ve al Sí mismo», «ve a Dios».
No es fácil comprender estas ideas.
Puesto que el Sí mismo es Uno no puede ser visto.
¿Cómo puede uno ver a Dios? Sólo deviniendo alimento para Él.

22. Dios ilumina la mente y brilla dentro de ella, invisible.
¿Cómo entonces puede uno conocer a Dios a través de la mente?
Sólo volver la mente hacia adentro y fijarla en Él, es tener Su visión.

23. El cuerpo no dice «yo».
No hay nadie que diga «yo» en el sueño profundo.
Cuando el «yo» surge, todo surge.
Encuentra con agudo intelecto, ¿de dónde viene este «yo»?

24. El cuerpo es insenciente, el Sí mismo no surge.
Dentro del límite del cuerpo un «yo» surge,
entre el cuerpo y el Sí mismo.
Es llamado «ego», «nudo de materia y espíritu»,
«esclavitud», «cuerpo sutil», y «mente».

25. Nacido de formas, enraizado en formas,
alimentándose de formas, siempre cambiando sus formas,
él mismo carente de forma, este fantasma del ego
llega hasta sus raíces con la indagación.

26. Con la emergencia del ego, todo emerge;
con su sumersión, todo se sumerge.
Por consiguiente, el ego es todo.
Rastrear es la vía a la victoria sobre todas las cosas.

27. El «yo» no surge en el estado real.
La búsqueda de la fuente del «yo» lo disuelve.
¿De qué otro modo puede uno alcanzar el supremo estado
del propio Sí mismo de uno?

28. Descubrid la fuente real del ego,
explorando dentro, con intelecto agudo,
regulando el soplo, el habla y la mente.
Lo mismo que uno haría para recuperar una cosa
que ha caído en un pozo profundo.

29. Sólo indagar, silente y profundamente,
sobre la fuente de la mente, el «yo», es auto-indagación.
Ideas como «yo soy eso» o «yo no soy esto», son sólo ayudas.

30. El ego cae, abatido, cuando uno indaga
«¿Quién soy yo?» y entra en el Corazón.
Entonces otro, «yo—yo», late incesantemente, por sí mismo.
No es el ego sino el Sí mismo mismo, el todo.

31. ¿Quién puede comprender el estado del que ha disuelto su ego
y está morando siempre en el Sí mismo?
Para él, sólo el Sí mismo es. Para él, ¿qué queda por hacer?

32. Las escrituras afirman «Eso eres tú»,
sin indagar y obtener el Sí mismo que brilla siempre,
y permanecer como Eso.
Discutir una y otra vez, interminablemente,
se debe sólo a la debilidad de la mente.

33. Afirmaciones como «yo no me conozco a mí mismo»
o «yome conozco a mí mismo», son motivos de risa.
¿Acaso hay dos sí mismos, el veedor y lo visto?
La experiencia de todos es que el Sí mismo es Uno.

34. En lugar de morar firmemente en el propio Corazón de uno,
nuestro verdadero estado,
disputar sobre «real o irreal», «con forma o sin forma»
—«muchos o uno», es estar cegados por la ilusión.

35. Sólo la permanencia en Sí mismo es un milagro.
Los otros milagros son como sueños que duran hasta el despertar.
¿Pueden aquellos que están firmemente arraigados en lo Real,
recaer en la ilusión?

36. Mientras nosotros tenemos la idea de que el cuerpo es el Sí mismo,
el pensamiento de que uno es el Sí mismo es útil para ser Eso.
Pero cuando uno es Eso, es tan fútil como un hombre que
repite «Yo soy un hombre», «Yo soy un hombre».

37. Las teorías tales como la dualidad
en la sadhana y el advaita sobre la realización, no son verdaderas.
El décimo hombre estuvo presente
no sólo cuando se le encontró,
sino también durante la búsqueda con amorosa preocupación.

38. Si uno siente que uno es el hacedor,
uno debe cosechar los frutos de su acción.
Si uno indaga «¿quién es el hacedor?»,
y entra en el Corazón, la idea del hacedor terminará
y el triple karma es destruido. En verdad, esto es liberación.

39. Los pensamientos de liberación sólo están
mientras uno piensa que está en esclavitud.
El Uno obtiene el «yo» eternamente liberado por la indagación
«¿para quién es la esclavitud?».
En adelante, ¿cómo pueden surgir pensamientos de esclavitud y liberación?

40. Algunos eruditos dicen que después de la liberación la forma permanece.
Otros dicen que las formas no perduran.
Sin embargo, otros dicen que a veces las formas permanecen
y otras veces se pierden.
Sólo la pérdida del ego, que examina estos tres conceptos,
es la verdadera Liberación.