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viernes, enero 15

"VIDA, AMOR Y RISA" (Osho)

De ti depende donde quieras vivir, si en el cielo o en el infierno, ya que donde sea que quieras vivir tendrás que crearlo. No es algo que esté prefabricado, como si compraras un billete y tomaras el tren; es algo que tiene que ser creado.

El amor puede crear un paraíso aquí y ahora.

Toda mi enseñanza es: ama más, hasta que te conviertas tú mismo en una fuente de amor, y nada más… Sé responsable del cielo o del infierno en que vives. Y una vez que se comprenda esta responsabilidad, no creo que nadie viva en el infierno
”.

EL ABURRIMIENTO ES UN GRAN COMIENZO

He descubierto que estoy aburrido de mí mismo y siento que no tengo vitalidad. Tú nos has dicho que nos aceptemos a nosotros mismos, seamos como seamos. No soy capaz de aceptar la vida, sabiendo que en mi interior falta algo de alegría. ¿Qué hacer?

Hemos oído que hay un nuevo tipo de tranquilizante que no te relaja. Sólo te hace disfrutar de tu tensión.

¡Pruébalo! Pruébalo y pruébalo otra vez. ¡Sé americano! Pero no más de tres veces. Pruébalo, pruébalo y pruébalo otra vez, y luego detente porque no tiene sentido ser tonto.

Me preguntas: He descubierto que estoy aburrido de mí mismo… Éste es un gran descubrimiento. Sí, ¡lo digo en serio! Muy poca gente se da cuenta de que está aburrida, están aburridos, completamente aburridos. Todo el mundo lo sabe menos ellos mismos. Saber que uno está aburrido es un gran comienzo; ahora, es necesario comprender algunas de las implicaciones.

El hombre es el único animal que siente aburrimiento; es una gran prerrogativa, forma parte de la dignidad de los seres humanos. ¿Has visto alguna vez un búfalo aburrido, o algún burro aburrido? Ellos no se aburren. El aburrimiento simplemente significa que la forma en que vives es errónea; por lo tanto, la comprensión de que “Estoy aburrido y tengo que hacer algo; des necesario cambiar algo”, puede convertirse en un gran acontecimiento. Así que no pienses que está mal que te sientas aburrido; es un buen signo, un buen comienzo, un comienzo muy prometedor. Pero no te detengas ahí.

¿Por qué se siente uno aburrido? Uno se siente aburrido porque estás viviendo con esquemas sin vida que te fueron dados por otros. Renuncia a esos esquemas. ¡Sal de esos esquemas! Empieza a vivir por ti mismo.

Solamente la persona auténtica no se aburre; la pseudopersona está destinada a aburrirse. El cristiano se aburrirá, el parsi se aburrirá, el comunista se aburrirá, porque están dividiendo su vida en dos partes. Su verdadera vida queda reprimida y empiezan a aparentar una vida irreal. Es la vida irreal lo que produce aburrimiento. Si haces aquello para lo que estás destinado, jamás de aburrirás.

El día que dejé mi casa para ir a la universidad, mis padres, mi familia, todos querían que yo fuese un científico –un científico tenía mucho mejor futuro-, o por lo menos un médico, o un ingeniero. Yo me negué categóricamente. Dije: “Voy a ser y hacer lo que yo quiera, porque no quiero vivir una vida aburrida. Como científico puedo tener éxito, pero en lo más profundo de mí estaré aburrido porque eso no será lo que yo quería hacer”.

Estaban horrorizados porque no podían ver ninguna perspectiva en el estudio de la Filosofía. La Filosofía es la materia más pobre en las universidades. Con muy pocas ganas accedieron, sabiendo que desperdiciaría mi futuro, pero al final reconocieron que estaban equivocados.

No es cuestión de dinero, poder y prestigio; es cuestión de lo que tú intrínsecamente quieras hacer. Hazlo, prescindiendo de los resultados, y tu aburrimiento desaparecerá. Debes estar viviendo de acuerdo a las ideas de otro; debes estar haciendo las cosas en la forma adecuada, como se supone deben hacerse. Éstas son las piedras fundamentales para el aburrimiento.

La humanidad entera está aburrida porque la persona que debería haber sido un místico, es un matemático; la persona que debería haber sido un matemático, es un político; la persona que debería haber sido un poeta, es un hombre de negocios. Todo el mundo está en otra cosa, nadie está donde debiera. Uno tiene que arriesgarse. El aburrimiento puede desaparecer en un segundo si estás dispuesto a arriesgarte.

Me preguntas: “He descubierto que estoy aburrido de mí mismo…” Estás aburrido de ti mismo porque no has sido sincero contigo mismo, no has sido honesto contigo mismo y no has respetado tu propio ser. “Siento que no tengo vitalidad”… ¿Cómo sentir esa vitalidad? La vida fluye solamente cuando tú haces lo que querías hacer, sea lo que sea.

Vincent Van Gogh era inmensamente feliz solamente pintando. No vendió ni un solo cuadro, nadie lo apreció, pasó inadvertido; casi se moría porque su hermano sólo le daba una pequeña cantidad de dinero para que por lo menos pudiera sobrevivir.

Durante cuatro días por semana ayunaba y tres comía. Tenía que ayunar esos cuatro días porque, ¿de dónde si no iba a sacar para pagar sus lienzos, pinturas y pinceles? Pero, él era inmensamente feliz, su savia fluía.

Murió cuando tenía sólo treinta y tres años. Se suicidó; pero su suicidio es mucho mejor que tu mal llamada vida, porque se suicidó sólo cuando hubo pintado lo que quería pintar. El día en que terminó un cuadro del atardecer –que había sido su más ferviente deseo-, escribió una carta diciendo: “Mi trabajo está terminado, estoy satisfecho. Dejo este mundo inmensamente contento”. Se suicidó, pero yo no lo llamaría suicidio. Vivió totalmente, quemó la antorcha de la vida desde ambos extremos simultáneamente, con tremenda intensidad.

Cuando digo que te aceptes, no estoy diciendo que aceptes tu patrón de vida, no trates de malinterpretarme. Cuando digo que te aceptes, estoy diciendo que lo rechaces todo, excepto a ti mismo. Pero me debes de haber interpretado a tu manera. Así es como funcionan las cosas… Yo no he dicho lo que tú has comprendido. Rechaza todo lo que te ha sido impuesto, no estoy diciendo que lo aceptes. Acepta lo más recóndito de tu ser, lo que has traído del más allá, y entonces no sentirás que te falta algo. En el momento en que te aceptas sin ninguna condición, repentinamente surge en ti una explosión de alegría. Tu savia empieza a fluir, la vida se vuelve realmente un éxtasis.

Los amigos de un joven pensaban que éste estaba muerto; pero sólo estaba en estado de coma. Cuando, justo a tiempo para evitar que le enterraran, dio señales de vida, le preguntaron qué se siente al estar muerto.

¡Muerto!, exclamó: “Yo no estaba muerto. Me daba cuenta todo el rato de lo que estaba pasando. Y supe que no estaba muerto porque mis pies estaban fríos y tenía hambre”.

“Pero, ¿cómo te hizo pensar eso que todavía estabas vivo?”, preguntó uno de los curiosos:

“Bueno, sabía que si estuviera en el cielo, no tendría hambre, y si estuviera en el más allá, mis pies no estarían fríos”.

Uno puede estar seguro de que todavía no está muerto: tienes hambre, tus pies están fríos. ¡Levántate y haz un poco de jogging!.

Un hombre pobre, sin educación ni modales, se enamoró de la hija de un millonario. Ella le invitó a conocer a sus padres en su elegante mansión. El hombre estaba intimidado por la riqueza del mobiliario, por los sirvientes y todos los demás signos de opulencia, pero de algún modo consiguió aparentar que estaba tranquilo hasta que llegó la hora de la cena. Sentado a la mesa, animado por los efectos del vino, soltó un ruidoso pedo.

El padre de la chica levantó la vista y miró a su perro que estaba echado a los pies del pobre hombre. “¡Rover!, dijo en tono amenazador.

El pobre hombre aliviado al ver que echaban la culpa al perro, a los pocos minutos se tiró otro pedo.

El anfitrión miró otra vez al perro diciendo: “¡Rover!” en voz más alta.

Pocos minutos más tarde el invitado se tiró un pedo por tercera vez. La cara del ricachón se contrajo de rabia. Esta vez bramó: “¡Rover, lárgate antes de que éste te cague encima!”.

Todavía estás a tiempo. ¡Sal de la prisión en la que has vivido hasta ahora!.

Sólo se necesita un poco de valor, sólo un poco del valor del jugador. Y recuerda que no hay nada que perder. Lo único que puedes perder son tus cadenas; puedes perder tu aburrimiento, puedes perder este constante sentimiento de que algo falta dentro de ti. ¿Qué más puedes perder? Sal de la rutina y acepta tu propio ser, en contra de Moisés, Jesús, Mahavira, Krishna. Acéptate a ti mismo. Tu responsabilidad no es hacia Buda o Zarathustra o Kabir o Nanak. Tu responsabilidad es sólo hacia ti mismo.

Sé responsable, y cuando uso la palabra “responsable”, por favor, recuerda, no lo mal interpretes. Yo no estoy hablando de deberes, de responsabilidades, simplemente estoy usando la palabra en su sentido literal; responde a la realidad, sé responsable.

Debes de haber vivido una vida irresponsable, asumiendo toda clase de responsabilidades que los demás esperan que cumplas. ¿Qué puedes perder?

Estás aburrido, ésta es una buena situación. Te estás perdiendo la vida, ¿qué más necesitas para salir de la prisión? ¡Salta fuera de ella, no mires atrás!.

Ellos dicen: piensa dos veces antes de saltar. Yo digo: ¡Primero salta y luego piensa lo que quieras!.

ZORBA EL BUDA

Cuando hablas, algunas veces tengo la visión de vivir una vida como la de Zorba el griego; comer, beber y estar alegre, lujuriosa y apasionadamente y creo que ése es el camino.

Otras veces dices que el camino es sentarse en silencio, alerta e inmóvil, como un monje.

De modo que, ¿qué hemos de ser? Zorbas o monjes. Y ¿Cómo puede ser posible la fusión de ambos? Parece que te has ingeniado para integrar las contradicciones, pero nosotros, ¿podemos ser ambos? Zorbas –movidos por la pasión y el deseo-, y Budas –desapasionados, fríos y calmados
”.

Ésta es la síntesis suprema: cuando Zorba se convierte en un Buda. Aquí estoy tratando de crear no un Zorba el griego, sino un Zorba el Buda.

Zorba es muy bello, pero le falta algo. Ésta es su tierra, pero le falta el cielo. Es terrenal, tiene las raíces de un cedro gigante, pero no tiene alas. No puede volar por el cielo. Tiene raíces, pero no alas.

Comer, beber, estar alegre, es perfecto. Nada hay de malo en ello. Pero no es suficiente. Pronto te cansarás. Uno no puede continuar simplemente comiendo, bebiendo y divirtiéndose. En poco tiempo, la ronda de la diversión se convierte en la ronda de las penas, porque es repetitivo. Solamente una mente muy mediocre puede ser feliz con ello.

Si tienes un poquito de inteligencia, tarde o temprano descubrirás su absoluta futilidad. ¿Por cuánto tiempo puedes seguir comiendo, bebiendo y divirtiéndote¿

Más tarde o más temprano la duda tiene que aparecer. ¿Cuál es el sentido de todo esto? ¿Por qué? Es imposible evitar la pregunta por mucho tiempo. Y si eres muy inteligente, estará siempre ahí, persistentemente ahí, martilleando en tu corazón en busca de la respuesta. ¡Dame la respuesta! ¿Por qué?.

Y has de recordar esto. No es que la gente pobre, la que se está muriendo de hambre, se sienta frustrada por la vida. No. Ellos no pueden sentirse frustrados. No han vivido todavía. ¿Cómo pueden estar frustrados? Tienen esperanzas. Un hombre pobre siempre desea que algo suceda, tiene la esperanza de que algo va a suceder. Si no es hoy, quizás mañana, o pasado mañana; si no en esta vida, en la próxima.

¿Qué crees? ¿Quién es esa gente que ha descrito el cielo como un club de playboys? ¿Quién es esa gente? Muertos de hambre, pobres que se han perdido en la vida. Proyectan sus deseos en el cielo. En el cielo hay ríos de vino. ¿Quién es esa gente que imagina ríos de vino? Será que aquí se perdieron eso. Y existen árboles que cumplen tus deseos. Te sientas bajo ellos, deseas algo, y en el instante en que lo deseas, tu deseo queda satisfecho de inmediato. No transcurre ni siquiera un momento entre el deseo y su realización, ni una sombra entre el deseo y su realización. ¡Es inmediato, instantáneo!.

¿Quién es esa gente? Muertos de hambre; no han sido capaces de vivir sus vidas. ¿Cómo pueden sentirse frustrados por la vida? No la han experimentado; sólo a través de la experiencia uno llega a conocer su total futilidad.

Sólo los Zorbas llegan a conocer su total futilidad.

Buda mismo fue un Zorba. Tuvo a su disposición las más hermosas mujeres de su país. Su padre dispuso a su alrededor las muchachas más bellas. Tuvo los palacios más hermosos; diferentes palacios para las distintas estaciones. Tuvo todo el lujo que es posible, o que era posible en aquellos días. Vivió la vida de un Zorba el griego, a pesar de lo cual a los 29 años se sentía totalmente frustrado.

Fue un hombre muy inteligente. Su hubiera sido un mediocre, hubiera vivido esa vida. Pero pronto se dio cuenta: es repetitiva, es siempre lo mismo. Cada día comes, cada día haces el amor a una mujer… y cada día tenía diferentes mujeres para hacer el amor. ¿Pero por cuánto tiempo? Pronto se hartó.

La experiencia de la vida es muy amarga. Sólo en la imaginación es dulce. Su realidad es muy amarga. Escapó del palacio y de las mujeres y de las riquezas y del lujo y de todo…

Así que, no estoy en contra de Zorba el griego, porque Zorba el griego forma los cimientos mismos de Zorba el Buda. Buda nace de esa experiencia, de tal manera que estoy totalmente a favor de este mundo, porque sé que el otro mundo sólo puede ser experimentado a través de éste. Por eso no te diré que te escapes, no te diré que te conviertas en un monje. Monje es aquel que ha ido en contra de Zorba; es un escapista, un cobarde; ha hecho algo precipitadamente, sin inteligencia. No es una persona madura. Un monje es inmaduro, codicioso; ambiciona el otro mundo y lo quiere demasiado pronto. Y el momento no ha llegado ni él ha madurado todavía.

Vive en este mundo, porque este mundo te da madurez, integridad. Los desafíos de este mundo te dan una oportunidad de centrarte, un estado de alerta. Y este estado de alerta se convierte en la escalera. Entonces, puedes ascender de Zorba a Buda.

Pero déjame repetírtelo de nuevo: sólo los Zorbas llegan a ser Budas. Y Buda nunca fue un monje. Un monje es aquél que nunca ha sido Zorba, aquél que se ha sentido hechizado por las palabras de los Budas. Un monje es un imitador, es falso, es pseudo. Imita a los Budas. Quizás sea un cristiano o un budista, o un jaino, eso no importa; pero imita a los Budas.

Cuando un monje abandona el mundo, continúa luchando contra él. No es una manera relajada de irse. Todo su ser se siente atraído hacia el mundo. Lucha contra él. Se divide. La mitad de su ser es de este mundo y la otra mitad anhela el otro. Se encuentra desintegrado. Un monje es básicamente un esquizofrénico, una persona dividida; dividida entre lo más bajo y lo más alto. Y lo de abajo va tirando de él, y lo bajo se vuelve más y más atractivo cuanto más se reprime. Y por no haber vivido lo más bajo, no puede obtener lo más alto.

Puedes obtener lo más alto sólo cuando has vivido lo más bajo. Puedes ganar altura sólo yendo a través de la agonía y el éxtasis de lo rastrero. Para que un loto se convierta en loto, tiene que arrastrarse por el lodo: este lodo es el mundo.

El monje ha escapado del lodo, nunca llegará a ser un loto. Es como si una semilla de loto tuviera miedo de caerse en el lodo, como si su ego dijera: ¡Soy una semilla de loto y no puedo caer en el lodo!. Pero de esta manera permanece como semilla; nunca florecerá como un loto. Si puede florecer como un loto, tiene que sumergirse en el lodo, tiene que vivir esta contradicción. Si esta contradicción, sin vivir en el lodo, no hay más allá.

Yo sería la última persona en tratar de hacer de ti un monje. Si no, ¿Porqué están los monjes y las monjas tan en contra mía? Me gustaría que echaras raíces en la tierra.

Estoy perfectamente de acuerdo con Friedrich Nietzsche cuando dice: “¡Te lo suplico, hermano: permanece leal a la tierra y no creas en aquellos que hablan de otras esperanzas terrenales!”. Aprende tu primera lección de confianza, confiando en la tierra. ¡Es tu hogar ahora mismo! No ansíes otro mundo. Vive éste, y vívelo con intensidad, con pasión. Vívelo con tu totalidad, con todo tu ser. Y con toda esa confianza, con esa vida de pasión, amor y alegría, serás capaz de ir más allá.

El otro mundo está escondido en éste. El Buda está dormido en le Zorba. Hay que despertarlo, y nadie puede despertarle excepto la vida misma.

Estoy aquí para ayudarte a ser total dondequiera que estés. En cualquier estado en que te encuentres, vívelo totalmente. Solamente viviendo algo totalmente uno puede trascenderlo.

Primero conviértete en un Zorba, en una flor de esta tierra y a través de ella, logra la capacidad de llegar a ser un Buda, la flor del otro mundo. El otro mundo no está separado de éste; el otro mundo no está en contra de éste. El otro mundo está escondido en éste. Éste es sólo una manifestación del otro, y el otro es la parte no manifiesta de éste.

LA TRISTEZA TIENE SU PROPIA BELLEZA

“¿Es posible celebrar la tristeza?”

No te identifiques con la tristeza. Transfórmate en su testigo y disfruta del momento de tristeza, porque la tristeza tiene su propia belleza. Nunca te has fijado en ello. Te identificas tanto, que nunca penetras en la belleza en un momento triste. Si te fijas, te sorprenderás de los tesoros que te has estado perdiendo. Fíjate: cuando eres feliz nunca eres tan profundo como cuando estás triste. La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene algo de superficial. Observa a la gente feliz.

Los que pretenden ser felices –los playboys y playgirls que encontrarás en los clubs, en los hoteles, en los teatros-, siempre están sonriendo y burbujean felicidad. Los encontrarás insípidos, superficiales. No tienen ninguna profundidad. La felicidad es como las olas, solamente superficial; vives una vida trivial. Pero la tristeza tiene algo de profundo. Cuando estás triste no es como las olas en la superficie, es como la profundidad misma del océano Pacífico; millas y millas.

Sumérgete en su profundidad, obsérvala. La felicidad es ruidosa; la tristeza tiene un cierto silencio. La felicidad puede ser como el día, la tristeza es como la noche. La felicidad puede ser como la luz, la tristeza es como la oscuridad. La luz va y viene, la oscuridad permanece, es eterna. La luz se presenta a veces; la oscuridad está siempre ahí. Si penetras en la tristeza sentirás todas estas cosas. De pronto te darás cuenta que la tristeza está ahí como un objeto, tú la estás observando, eres testigo de ella, y repentinamente empiezas a sentirte feliz. ¡Qué bella es la tristeza!.

Una flor de la oscuridad, una flor de eterna profundidad. Como un abismo sin fondo, tan silenciosa, tan musical; no hay ruido en absoluto, ninguna perturbación. Uno puede ir cayendo en ella incesantemente y uno puede salir de ella absolutamente rejuvenecido. Es un descanso.

Depende de la actitud. Cuando te entristeces piensas que te ha sucedido algo malo. El que algo malo te ha ocurrido es sólo una interpretación, y entonces, tratas de escapar. Nunca meditas sobre ello. Luego quieres ir a ver a alguien; a una fiesta, al club, o enciendes la televisión o la radio, o empiezas a leer el periódico; haces algo para poder olvidar. Ésta –que la tristeza es algo malo-, es una actitud errónea que te ha sido transmitida: no hay nada malo en ella. Es otro polo de la vida.

La felicidad es un polo, la tristeza es el otro. La dicha suprema es un polo, la infelicidad es el otro. La vida es ambos. Una vida de pura dicha tendrá extensión, pero no tendrá profundidad. Una vida de pura tristeza, tendrá profundidad, pero no tendrá extensión. Una vida de ambas, tristeza y felicidad, es multidimensional; se mueve en todas las direcciones conjuntamente. Fíjate en la estatua de Buda o, a veces, mira mis ojos y encontrarás ambas; encontrarás una felicidad que contiene también tristeza, una paz y también una tristeza. Porque esa tristeza le da profundidad. Observa la estatua de Buda: dichoso, sin embargo triste. La propia palabra “triste” te da connotaciones equivocadas de que algo está mal. Esa es tu interpretación.

Para mí, la vida es buena en su totalidad. Y cuando entiendes la vida en su totalidad, sólo entonces puedes celebrarla; de otro modo no. Celebración significa: cualquier cosa que suceda no importa, la celebraré. La celebración no está condicionada a ciertas cosas: “Cuando sea feliz lo celebraré”, o “cuando esté triste no lo celebraré”. La celebración es incondicional; celebro la vida. Si trae infelicidad, bien, lo celebro. Si trae felicidad, bien, lo celebro. La celebración es mi actitud, independientemente de lo que la vida traiga.

Pero cada vez que utilizo las palabras, surge un problema. Esas palabras tienen connotaciones en tu mente. Cuando digo “celebra”, tú piensas que uno tiene que estar feliz. ¿Cómo puede uno celebrar cuando está triste?. No estoy diciendo que uno tenga que estar feliz para celebrar. La celebración es gratitud por cualquier cosa que la vida te dé, cualquier cosa que Dios te dé. Celebración es una gratitud, es estar lleno de agradecimiento. Os lo he contado y os lo contaré otra vez…

Un místico sufí, muy pobre, marginado, hambriento y cansado de viajar, llegó a un pueblo por la noche y nadie lo aceptó. Era un pueblo de gente muy ortodoxa, y cuando hay musulmanes ortodoxos, es muy difícil persuadirles. Ni siquiera querían alojarlo en el pueblo. La noche era fría y estaba hambriento, agotado, temblando, sin suficiente ropa. Estaba sentado en las afueras del pueblo, bajo un árbol. Sus discípulos estaban sentados allí muy deprimidos, muy tristes e incluso enojados.

Y entonces empezó a rezar diciendo a Dios: “¡Eres maravilloso! Siempre me das todo lo que necesito”. Esto fue demasiado. Un discípulo le dijo: “Espera, ahora estás yendo demasiado lejos, especialmente esta noche. Estas palabras son falsas. Estamos hambrientos, cansados, sin abrigo, y nos espera una fría noche. Hay animales salvajes por todos lados, hemos sido rechazados por la gente del pueblo, estamos sin refugio. ¿Por qué le estás dando gracias a Dios? ¿Qué quieres decir cuando dices: “siempre me has dado lo que necesito”?.

El místico dijo: “Sí, y lo repito otra vez: Dios me da todo lo que necesito. Esta noche necesito pobreza, esta noche necesito ser rechazado, esta noche necesito tener hambre, estar en peligro. De otra manera, ¿por qué me estaría dando? Debe de ser que lo necesito. Es lo que necesito y tengo que estar agradecido. ¡Él cuida tan bien de mis necesidades! ¡Es realmente maravilloso!.

Ésta es una actitud que no depende de la situación. La situación no es importante. Celebra, ante cualquier suceso. Si estás triste, celebra por estar triste. Haz la prueba. Haz solamente la prueba y te sorprenderás; sucede. ¿Estás triste? Empieza a bailar, porque la tristeza es muy bella. ¡Silenciosa flor del ser! Baila, disfruta, y de pronto sentirás que la tristeza está desapareciendo; se crea una distancia. Poco a poco olvidarás la tristeza y estarás celebrando. Habrás transformado tu energía.

Esto es alquimia: transformar los metales comunes en el oro más puro. La tristeza, la ira, los celos; metales bajos que pueden ser transformados en oro porque están constituidos por los mismos elementos que el oro. No hay diferencia entre el oro y el hierro, porque tienen los mismos elementos, los mismos electrones. ¿Has pensado alguna vez que un trozo de carbón y el más preciado de los brillantes del mundo son la misma cosa? No hay ninguna diferencia. En efecto, el carbón comprimido por la tierra durante millones de años se convierte en diamante. Sólo una diferencia de presión, pero ambos son carbón, ambos están constituidos por los mismos elementos.

Lo más bajo puede ser transformado en lo más alto. A lo bajo no le falta nada.

Sólo se necesita una redistribución, una recomposición. La alquimia no es más que esto. Cuando estés triste, celebra y le estarás dando una nueva composición a la tristeza. Le estás aportando algo que la transformará. Le estás aportando celebración. ¿Estás enojado? Entrégate a una hermosa danza. Al principio el baile será agresivo, violento. Poco a poco, se hará más suave, y más suave y más suave; entonces, de pronto, te habrás olvidado del enojo. La energía habrá cambiado, se habrá convertido en danza…