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miércoles, octubre 28

"TU REALIDAD INMORTAL" (Gary R. Renard)

CAPÍTULO 11

TU REALIDAD INMORTAL

No obstante, el tiempo aún nos tiene reservado un regalo, en el que el verdadero conocimiento se refleja de manera tan precisa que su imagen comparte su invisible santidad y su semejanza resplandece con su amor inmortal. Nuestra práctica de hoy consiste en ver todo con los ojos de Cristo. Y mediante los santos regalos que damos, la visión de Cristo nos contempla a nosotros también”.

A medida que continuaba viajando, me sorprendía la dualidad del mundo, desde la alegría de dar una vuelta en helicóptero en Kauai, hasta la tristeza de visitar el monumento que conmemora a los fallecidos en el atentado de Oklahoma City. Pero cuanto más viajaba por los Estaods Unidos, más me impresionaba su diversidad. Tal vez ésa fuera su verdadera fuerza, y el as debajo de la manga que haría que nuestro país siguiera siendo grande.

Mis diálogos con Arten y Pursah me habían llevado a darme cuenta del lugar central que ocupaba el cuerpo en todos mis sueños. Todo estaba conectado con él. Como el propio Curso decía: “Mientras percibas el cuerpo como lo que constituye tu realidad, te percibirás a ti mismo como un ser solitario y desposeído. Y te percibirás también como una víctima del sacrificio, y creerás que está justificado sacrificar a otros. Pues, ¿quién podría rechazar el Cielo y a su Creador sin experimentar una sensación de sacrificio y pérdida? ¿Y quién podría ser objeto de sacrificios y pérdidas sin tratar de rehacerse a sí mismo? No obstante, ¿cómo ibas a poder hacer esto por tu cuenta, cuando la base de tus intentos es que crees en la realidad de la privación? Sentirse privado de algo engendra ataque, al ser la creencia de que el ataque está justificado. Y mientras prefieras conservar la privación, el ataque se vuelve salvación y el sacrificio amor”.

Sin embargo, el cuerpo no era mi realidad, y había un camino de salida. Como el Curso me aconsejaba con toda claridad: “Procura estar dispuesto a perdonar al Hijo de Dios por lo que él no hizo”.

La clave estaba en recordar. Yo estaba mejorando mi capacidad de recordar este hecho cuando alguien me ponía de los nervios. El propósito de esto era ver la estupidez en la que creía caer cuando tiraba todo por la borda, es decir, el Cielo, a cambio de ver la nada, o la muerte, en esa persona en lugar de en mí. Cuanto más rápidamente dejara de reaccionar y perdonara a mi hermano o hermana por lo que en realidad no estaban haciendo, más rápidamente cesaría mi sufrimiento. Eso, por sí solo, ya habría hecho que el perdón mereciera la pena, y me di cuenta de lo importante que era para mí seguir practicando el recuerdo de la verdad en cualquier situación, por más repentinamente que se presentase, porque era mi vida la que se transformaba.

Los momentos de paz interna y profunda claridad se hicieron más frecuentes, y el conocimiento de que estaba despertando en Dios se hizo más real. Quería volver a casa, a la realidad, y quedarme allí todo el tiempo. No importaba que antes tuviera que volver otra vida más o no. Sabía que mi práctica del perdón me estaba produciendo un sueño más feliz. A veces tenía que limpiarme de los ojos una lágrima de gratitud porque me sentía abrumado por la dirección que había tomado mi vida desde que me había embarcado en este fascinante camino espiritual trece años atrás.

Tenía sensaciones mezcladas con respecto a la siguiente visita de Arten y Pursah. Sabía que iba a ser la última de la serie. Había oído que las cosas buenas vienen por tríos, pero al mismo tiempo, sabía que no podía dar nada por hecho, y mi actitud era la de aprovecharlo al máximo ahora y no preocuparme por el futuro.

Dos meses pasaron muy rápidamente, y mi queridos Arten y Pursah volvían a estar en mi sala de estar.

Pursah: Hola hermano. He oído que vas a hacer otro taller en Hawai este invierno, ¡Felicidades!.

Gary: ¡Oye! Que sólo voy allí por las nueces de Macadamia cubiertas de chocolate. ¡Son fantásticas!. Pero sí, me encanta ese lugar. Algún día voy a quedarme allí para no irme más. Tendrán que sacarme.

Arten: Eso no erá necesario, hermano. Cuando llegue el momento, puedes limitarte a desaparecer.

Gary: Tengo una pregunta difícil. No es mía, sino de otra gente.

Arten: El sistema de pensamiento del Espíritu Santo no te deja con preguntas sin responder. Pregunta.

Gary: Hay un par de personas que han sugerido que la idea de que Dios permite a Su Hijo seguir soñando una pesadilla no es muy amorosa, y también que debería despertar a Su Hijo inmediatamente. Asímismo, el hecho de que permita que hubiera una “pequeña loca idea” tampoco es particularmente amoroso. ¿Qué pensáis?

Arten: La pregunta pasa por alto lo que el Curso enseña y quiere afirmar que Dios conoce la pequeña idea loca y sabe que Su Hijo está soñando, lo cual no es así. Si Él lo supiera, eso lo haría real. De modo que, para hacerlo breve y dulce, te quedaste dormido y empezaste a soñar, y cuando estés dispuesto a despertar escuchando a tu recuerdo de Dios, el Espíritu Santo, en lugar de escuchar al ego, entonces despertarás. Es tu sueño, de modo que sólo tú puedes despertarte a ti mismo. En realidad el Espíritu Santo es tu propio Yo Superior. Pero, recuerda, Dios no envió al Espíritu Santo. Él estuvo siempre contigo, porque, aunque pudiste negar la verdad, nunca pudiste perderla. Una vez más, si el sueño hubiera sido creado por Dios y Él pudiera despertarte de él, sería real. Sería una realidad impuesta sobre tí por una fuerza externa. Pero no lo es. Dios sigue siendo perfecto amor, y tu trabajo es despertar y retornar tu conciencia a donde verdaderamente estás.

Gary: Tiene sentido para mí, pero me siguen planteando preguntas como: ¿Cómo pudo haber una pequeña idea loca en la perfección? ¿No significa eso que hubo un fallo en la perfeccion?

Arten: Un sueño de imperfección no es una imperfección verdadera. Un sueño es un sueño, no una parte defectuosa de la realidad. Dios no creó el sueño; tú te creaste a ti mismo dentro de tu propio sueño. Después, como te parece real, preguntas: “¿Porqué Dios hizo real este sueño?”, o “¿Porqué Dios me dejó soñar?”. La respuesta es que Él no hizo ni lo uno ni lo otro, y que en realidad no está ocurriendo, de modo que no tiene sentido preguntarse cómo podría haber ocurrido, ¡porque no ha ocurrido! Simplemente no es.

Cuando despiertas de una ilusión, simplemente desaparece, y tú puedes seguir adelante con tu vida, en este caso con tu verdadera vida. Tal como dice J: “Desde el mundo perdonado el Hijo de Dios es elevado fácilmente hasta su hogar. Y una vez en él, sabrá que siempre había descansado allí en paz”.

Gary: Eso ayuda. Gracias. También quiero daros las gracias por otra cosa. El mes pasado hice un taller de una semana de duración, y asistió un tipo que era veterano de Vietnam. Dijo que durante treinta y cinco años no había sido capaz de perdonar algunas de las cosas que había visto en Vietnam, hasta que leyó nuestro libro. Ahora dice que ha podido perdonar esas experiencias. También está compartiendo el libro con otros veteranos de Vietnam. De modo que muchas gracias, esto realmente significa mucho para alguna gente.

Arten: Es un placer para nosotros. Y a propósito, si tú no estuvieras ahí fuera compartiendo el mensaje, mucha gente no se enteraría de él, de modo que estás teniendo un papel importante. No estás obligado a hacerlo, pero mientras disfrutes, sigue con ello.

Pursah: Como dice el Curso: “Has encontrado a tu hermano, y cada uno de vosotros alumbrará el camino del otro. Y partiendo de esa luz, los Grandes Rayos se extenderán hacia atrás hasta la oscuridad, y hacia delante hasta Dios, para desvanecer con su resplandor el pasado y así dar lugar a Su eterna Presencia, en la que todo replandece en la luz”.

Gary: Eso es precioso, Pursah. Sabes, tengo muchas ganas de preguntarte… ¿Volveré a veros después de esta noche?

Pursah: ¿Sabes qué? Queremos que seas tú quien decida eso, con el Espíritu Santo, por supuesto. Pero no lo hagas ahora. Espera un tiempo. Tienes mucho trabajo por delante. Dentro de un año, piensa si el tipo de vida que estás llevando es la que realmente deseas. ¿Quieres seguir siendo un autor? ¿Quieres seguir viajando tanto? Mira cómo te sientes con respecto a todo esto dentro de un año. Si realmente deseas que volvamos, lo sabremos. Si no, no nos presentaremos.

Gary: Si, pero ¡vosotros ya sabéis lo que va a ocurrir! Y yo no.

Arten: En cualquier caso, es mejor que sea tu decisión. Has renunciado a tu intimidad y has sido objeto de muchas proyecciones. El año que viene vuelve a mirar las cosas con frescura, y pregunta al Espíritu Santo qué deberías hacer. Entonces lo sabrás seguro.

Entre tanto, ¡sigue perdonando! J está contento contigo. Como él dice, sigue dándole los pequeños regalos que pide: “No quedará entonces ninguna nube tenebrosa que pueda interponerse entre tú y el recuerdo de tu Padre, pues reconocerás a Su inocente Hijo, que no murió porque es inmortal”.

Pursah: Cuando tus lecciones de perdón se hayan completado, entonces no quedará ni un rastro de culpabilidad en tu mente inconsciente. En ese punto romperás el ciclo de nacimiento y muerte, y nunca volverás a soñar que entras en un cuerpo. Ése es el fin de la reencarnación. En tu caso, ya sabes cuándo va a ocurrir, pero no importa. Sigues teniendo que perdonar cualquier cosa que se presente delante de tu cara. Ése es el trabajo de la salvación, y es la cosa más importante que cualquiera puede hacer para sí mismo.

Diviértete con tu ministerio. Y no te preocupes por encajar con los demás profesores o con los tipos espirituales convencionales que creen ser tan progresistas que en realidad son muy conservadores. ¿Recuerdas el más breve de los dichos de Jesús?

Gary: ¡Sí!. Sed transeúntes. Estad de paso.

Pursah: De acuerdo, entonces. Estate de paso, Gary. La gente te preguntará dónde encajas en la comunidad espiritual. Diles la verdad. Teniendo en cuenta lo que enseñas, tú no encajas. No estás diciendo lo mismo que los demás, de modo que ni siquiera te moletes en encajar; simplemente sé tú mismo.

Arten: Es divertido conocer la verdad y compartirla. Sigue enseñando a la gente a pedonar, y así vivirán, “pues lo que tiene vida es inmortal”.

Pursah: Queremos que te unas con nosotros durante un rato como espíritu. Te va a encantar. Volverás a tu cuerpo después de unos minutos, pero harán falta horas para que se disipe el sentimiento de sobrecogimiento. Ven y sé amor con nosotros.

De repente, me sentí ingrávido y mi cuerpo desapareció. No había nada que ver, sólo una experiencia de conciencia total. El éxtasis que estaba experimentando estaba más allá de las palabras. Era la experiencia de la revelación, y yo había estado dentro de ella antes, pero esta vez la conciencia de mi cuerpo no retornaba, y no sabía si podría soportar la alegría. En la plenitud de esta experiencia, todo el mundo que he amado alguna vez estaba allí, no como cuerpos, no como cosas separadas, sino en mi conciencia de la perfecta unidad. Nada ni nadie quedaba fuera. Mis padres; todos los amigos, lo parientes y amantes; todos los animales a los que había cuidado, todos estaban allí, porque éramos uno. Yo amaba a Arten y Pursah, pero no los echaría de menos después de esta experiencia, porque comprendí totalmente que no podemos estar separados. Nuestro amor se extendía a través de la eternidad; era totalmente ilimitado, y la alegría de ser la realidad excedía verdaderamente toda expectativa. En la omniabarcante maravilla de Dios, no hay necesidad de pensar, sólo de amar, sólo de ser lo que realmente soy.

Después de esta experiencia intemporal, volví a estar sentado en mi silla, aparentemente en un cuerpo. Entonces oí la Voz del Espíritu Santo, plena y total, y supe que era mi propia voz, la de Arten y Pursah, y la voz de Jesús y de Buda, la Voz de Todos en Uno. Al escuchar el mensaje, cerré los ojos, no sentía ninguna necesidad de ver la habitación que me rodeaba. No estaba cansado, simplemente no era un cuerpo, y las palabras del Espíritu Santo eran las mías:

Cada día que perdonas, los efectos de todos los errores del mundo se funden como la nieve en un fuego ardiente.

No más culpa, no más karma, no más miedo de lo que pueda ocurrir. Porque te has encontrado contigo mismo y has declarado tu inocencia, y todo lo que sigue es tan natural como Dios.

No más nacimiento, no más de la vieja muerte; eso sólo eran ideas.

Si debes volver para ayudar a algunos más a encontrar el camino, que así sea; pero tú no eres un cuerpo, tú eres amor, y no importa donde el amor parezca estar. Porque, siendo amor, no puede equivocarse.

Llegará el día en el que el dolor será imposible, el amor esté por doquier y sólo quedará la verdad. Has anhelado esto desde siempre, a menudo en silencio y sin saberlo.

El conocimiento de lo que eres es más cierto ahora, y el amor no ha olvidado a nadie.

Llegará el día en que el mundo cantará la canción del espíritu en lugar de los tonos llorosos que ocultan la voz de la verdad. Llegará el día en el que no quedará nada por perdonar, y podrás celebrar con tus hermanos y hermanas.

Y después llegará el día en que no habrá más necesidad de días. Y viviréis como uno por siempre en la santidad de vuestra realidad inmortal…