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domingo, septiembre 13

"¿Quién puede hacer que amanezca?" (Anthony De Mello)

Mientras se lee la página impresa y se esfuerza uno por penetrar en el críptico lenguaje del Maestro, tal vez, sin darse uno cuenta, tropiece con la Enseñanza Silenciosa que se esconde en este libro y resulte uno despierto... y transformado.


¿Quién puede hacer que amanezca?

¿Existe eso que se llama "Un minuto de sabiduría"?.

Por supuesto que existe, replicó el maestro.

Pero un minuto ¿no es demasiado breve?.

No, es cincuenta y nueve segundos demasiado largo.


Milagros

Un hombre recorrió medio mundo para comprobar por sí mismo la extraordinaria fama
de que gozaba el Maestro.

"¿Qué milagros ha realizado tu Maestro?", le preguntó a un discípulo.

"Bueno, verás... , hay milagros y milagros. En tu país se considera un milagro el que Dios haga la voluntad de alguien. Entre nosotros se considera un milagro el que alguien haga la voluntad de Dios".


Sensibilidad

¿Cómo puedo yo experimentar mi unidad con la creación?

Escuchando, respondió el Maestro.

¿Y cómo he de escuchar?

Siendo un oído que presta atención a la cosa más mínima que el universo nunca deja de decir.

En el momento que oigas algo que tú mismo estás diciendo, detente.


Vigilancia

¿Hay algo que yo pueda hacer para llegar a la iluminación?

Tan poco como lo que puedes hacer para que amanezca por las mañanas.

Entonces, ¿para qué valen los ejercicios espirituales que tú mismo recomiendas?

Para estar seguro de que no estáis dormidos cuando el sol comienza a salir.


Presencia

¿Dónde debo buscar la iluminación?.

Aquí.

¿Y cuándo tendrá lugar?.

Está teniendo lugar ahora mismo.

Entonces, ¿por qué no la siento?.

Porque no miras.

¿Y en que debo fijarme?.

En nada. Simplemente mira.

Mirar ¿qué?.

Cualquier cosa en la que se posen tus ojos.

¿Y debo mirar de alguna manera especial?.

No. Bastará con que mires normalmente.

Pero ¿es que no miro siempre normalmente?.

No.

¿Por qué demonios...?

Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás.


Interioridad

El discípulo quería un sabio consejo

Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría, le dijo el Maestro

Pero si yo no tengo ninguna celda... Si yo no soy monje...

Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de ti.


Carisma

El discípulo era judío. ¿Qué es lo que debo hacer para ser aceptable a Dios?, preguntó.

¿Y cómo voy a saberlo yo? Respondió el Maestro. Tú Biblia dice que Abraham practicaba la hospitalidad y que Dios estaba con él. Que a Elías le encantaba orar y que Dios estaba con él. Que David gobernaba un reino y que Dios también estaba con él.

¿Y tengo yo alguna forma de saber cuál es la tarea que se me ha asignado? Sí. Trata de averiguar cuál es la más profunda inclinación de tu corazón, y síguela.


Armonía

A pesar de su tradicional proceder, el Maestro no sentía un excesivo respeto por las normas y las tradiciones.

En cierta ocasión surgió una disputa entre un discípulo y su hija, porque aquél insistía en que ésta se ajustara a las normas de su religión para elegir a su futuro marido.

El maestro se puso inequívocamente del lado de la muchacha. Cuando el discípulo le manifestó la sorpresa que le producía el que un santo actuara de aquella manera, el Maestro le dijo:

Debes comprender que, al igual que la música, la vida está hecha de sentimiento y de instinto, más que de normas.


Ofuscación

¿Cómo alcanzaré la vida eterna?

Ya es la vida eterna. Entra en el presente.

Pero ya estoy en el presente... ¿o no?.

No

¿Por qué no?

Porque no has renunciado al pasado

¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado?. No todo el pasado es malo... No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto.


Ignorancia

El joven discípulo era tan prodigioso que acudían a solicitar su consejo intelectuales de todas partes, los cuales quedaban maravillados de su erudición.

Cuando el Gobernador andaba buscando un consejero, fue a ver al Maestro y le dijo: Dime, ¿es verdad que ese joven sabe tanto como dicen?

A decir verdad, replicó el Maestro con ironía, el tipo lee tanto que yo no sé cómo puede encontrar tiempo para saber algo.


Mitos

El Maestro impartía su doctrina en forma de parábolas y de cuentos que sus discípulos escuchaban con verdadero deleite, aunque a veces también con frustración, porque sentían necesidad de algo más profundo.

Esto le traía sin cuidado al Maestro, que a todas las objeciones respondía: Todavía tenéis que comprender, queridos, que la distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento.


Hablar

El discípulo no podía reprimir las ganas que tenía de contarle al Maestro el rumor que había oído en el mercado.

Aguarda un minuto, dijo el Maestro. Lo que piensas contarnos ¿es verdad? No lo creo...

¿Es útil?

No, no lo es.

¿Es divertido?

No

Entonces, ¿por qué tenemos que oírlo?.


Movimiento

A unos discípulos que no dejaban de insistirle en que les dijera palabras de sabiduría, el Maestro les dijo: La sabiduría no se expresa en palabras, sino que se revela en la acción.
Pero cuando les vio metidos en la actividad hasta las cejas soltó una carcajada y dijo: Eso no es acción. Es movimiento.


Veneración


A un discípulo que se mostraba excesivamente respetuoso le dijo el Maestro: Si la luz se refleja en la pared, ¿por qué veneras la pared?. Intenta prestar atención a la luz.


Transformación

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro: Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.


Reacción

Le preguntaron al Maestro qué criterio seguía para escoger a sus discípulos.

Y el Maestro dijo: Me comporto de una manera sumisa y humilde. A los que reaccionan con arrogancia ante mi humildad los rechazo inmediatamente. Y a los que me veneran por mi comportamiento humilde los rechazo con la misma rapidez.


Discipulado

A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro:

Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío.

¿Y a quién he de seguir, entonces?.

A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad.


Ceguera

¿Puedo ser tu discípulo?

Tan sólo eres discípulo porque tus ojos están cerrados. El día que los abras verás que no hay nada que puedas aprender de mí ni de ningún otro.

Entonces, ¿para qué necesito un Maestro?

Para hacerte ver la inutilidad de tenerlo.


Llegada


¿Es difícil o fácil el camino hacia la iluminación?

Ni difícil ni fácil.

¿Cómo es eso?

No existe tal camino.

Entonces, ¿cómo se va hacia la meta?.

No se va. Se trata de un viaje sin distancia. Deja de viajar y habrás llegado.


Retirada

¿Cómo puedo ayudar al mundo?

Comprendiéndolo, replicó el Maestro.

¿Y cómo puedo comprenderlo?

Apartándote de él.

Pero, entonces, ¿cómo voy a servir a la humanidad?

Comprendiéndote a ti mismo.


Cálculo

El Maestro solía reírse abiertamente de aquellos de sus discípulos que deliberaban interminablemente antes de decidirse a hacer algo.

Él lo expresaba del siguiente modo: Las personas que deliberan exhaustivamente antes de dar un paso se pasan la vida sobre una sola pierna.


Revolución

En el monasterio había una serie de reglas, pero el Maestro no dejaba de prevenir contra la tiranía de la ley.

La obediencia observa las reglas, solía decir el Maestro, pero el amor sabe muy bien cuando debe romperlas.


Anteojeras

Si te empeñas en que yo tenga autoridad sobre ti, le decía el Maestro a un candoroso discípulo, te haces daño a ti mismo, porque te niegas a ver las cosas por ti mismo.

Y, tras una pausa, añadió apaciblemente: Y también me haces daño a mí, porque té niegas a verme como soy.


Humildad

A un visitante que a sí mismo se definía como "buscador de la Verdad" le dijo el Maestro: Si lo que buscas es la Verdad, hay algo que es preciso que tengas por encima de todo.

Ya lo sé: una irresistible pasión por ella.
No. Una incesante disposición a reconocer que puedes estar equivocado.